¿Por qué Miami? El Art Basel

¿Por qué Miami? El Art Basel

¡Joder con el Art Basel! He tenido una semana agotadora con tantas exposiciones, eventos y fiestas. Recuerdo cuando hace años le comentaba a una amiga que Miami era una ciudad fríbola, lígera y de poca sustancia, y que no tenía la magia de Europa ni ese no se qué de Buenos Aires. Retiro lo dicho. He visto más obras de arte en una semana que en mís siete años en el viejo continente.

Si están planeando visitar Miami, yo les recomiendo que lo hagan en este período. Entre   Halloween y Navidades. Sobre todo de la mitad de noviembre a la mitad de diciembre. No hace mucho calor y hay una vibra especial por todas partes. En diciembre  Wynwood Walls repinta sus paredes. Moishe Mana celebra su cumpleaños (6 de diciembre). El nuevo Design District, por ejemplo, tiene mini-conciertos todas las semanas. Alan Faena hace más fiestas que de costumbre. Tienen que visitar su Faena Forum, está muy interesante. Los restaurantes y los centros comerciales exhiben pinturas y traen artistas de diversas disciplinas, y, por supuesto, se abren todas las ferias.

Este año han sido alrededor de 23 ferias distribuidas por toda la ciudad: Art Basel in America at Miami Beach, la feria principal a la que se le debe el nombre, con más de 268 galerías internacionales; Art Miami, que es la más longeva (este año presentó su edición número 28) y que junto a sus ferias hermanas, Context y Aqua, reunen a más de 300 galerías. Luego tenemos a las ferias más jovenes: Scope, presentando su decimo séptima edición de cultura pop, con 135 exibisionistas de 25 países diferentes y 60 cidudes; Untiteled, con 157 galerías, Pulse, presentando su primera edición, Nada, Sattelite, Design, No Commision, Fair, Form, Ink, Superfine, Art Africa, Pinta, Fridge, Spectrum, Red Dot, Miami River Art Fair, Prizm, Art Beat, entre otras. Estamos hablando de más de 4,000 artistas ¡una locura!

Está claro que son ferias de arte contemporáneo. No vamos a encontrar obras de Miguel Angel o de Velazquez pero a mí personalmente me fascina incluso más. Cada pieza posee una historia alucinante y desprende una vivencia única y actual. Algunas son pura belleza, otras son manifestaciones o reclamaciones y otras simplemente te hacen pensar.  A parte, es un show internacional que atrae a artistas y espectadores de todo el planeta. He conocido a gente de Rusia, Francia y Brasil en una sola noche. El primer día fue invitada por la talentosa Siri Okas (Estonia) a su muestra en el Miami River Art Fair y el viernes, por nombrar otro día, estuve celebrando con las delegaciones de Saint Petersburg, Moscú y Saint Tropez en Seaspice.

Miami, por sí sola, es una ciudad cosmopolita donde se hablan muchísimos idiomas, empezando por el español y terminando por el ruso. Yo creo que podemos llamarla la Babel de las Américas. Pero aún así, el Art Basel intensifica esas diferencias enmarañando conversaciones en infinitas lenguas. ¡La Torre de Babel, un poroto!

Cada feria es un contexto ideal para establecer relaciones personales y laborales con gente de todos los sectores. Me he cruzado con pintores, directores, modelos, empresarios, médicos, abogados, inversores y un largo etcétera. Los restaurantes estaban llenos de japoneses, indios, escandinavos y sudamericanos. ¡Es increíble, incluso para mí que casi vivo en los aeropuertos! En fin, el poder que tiene el arte no deja de sorprenderme. No solo reúne a multitudes, sino que tiene la facultad de sobrepasar las barreras culturales, lingüísticas y geográficas cubriendo a todos bajo su velo universal. Me cuesta decir adiós pero será hasta el año que viene. Recuerden, del 6 al 9 de diciembre de 2018.

 

10 sitios interesantes del centro de Miami, en bici

10 sitios interesantes del centro de Miami, en bici

“Hay un sitio nuevo por el río donde he visto que se paran muchos botes, me gustaría inspeccionarlo en bici, ¿te provoca mañana?”, me escribió Oscar por WhatsApp y le respondí que sí. Me encanta salir en dos ruedas por Miami y Oscar es un buen compañero para hacer bici-turismo, no solo porque le gusta pedalear como a mí, sino porque compartimos el mismo interés de saber qué se está cociendo alrededor.

Nos encontramos cerca de mi casa en la SW 7th St. y nos dirigimos a Brickell Ave por la 5th St. Le ofrecí hacer un recorrido más largo porque el clima -como de costumbre- estaba espectacular: soleado, pero no mucho calor y con una brisa hasta incluso fresca. Cruzamos el puente que conecta Brickell con el Downtown, bordeamos el Epic hotel -donde está Zuma– y paramos a ver el terreno en donde Aston Martin Residencies(1) empezó a construir su mega edificio hace unas pocas semanas. Será un rascacielos fabuloso con forma de vela (la vela de los barcos veleros) y, como era de esperarse, súper lujoso. Obviamente Aston Martin no podía quedarse atrás de la Porsche Design Tower en Sunny Isles, cuyos residentes pueden subir sus automóviles hasta la puerta de sus pisos.

Continuamos bordeando la bahía de Biscayne hasta el Bayfront Park. Pasamos el anfiteatro y deambulamos por el área de la marina donde erguirán el Sky Rise Miami (2), una torre de observación y entretenimiento que se convertirá en el símbolo y epicentro de la ciudad como lo es la Torre Eiffel en París. Alcanzará los 1000 pies de altura (unos 300 metros) y se podrá observar hasta 40 millas de distancia (que son unos 64km). La próxima parada rápida fue el American Airlines Arena(3) donde hace poco fui a ver el show de Enrique Iglesias y Pitbull, un partido de los Heat, y a donde iré a ver a Shakira en enero. La colombiana está en medio de su gira El Dorado y no me la voy a perder.

La cuarta vez que nos detuvimos fue para averiguar sobre los programas disponibles para hacerme miembro del Perez Art Museum Miami y del Frost Science (4). Visitar museos estimula la creatividad y es un contexto bello para relacionarse. Además, con el Art Basel empezando la semana que viene, quiero estar al tanto de todo. Ambos museos comparten la parada del Metromover por si os apetece visitarlos y dejar el carro en casa. Salimos a Biscayne Blvd y antes de retomar la dirección al río, no pudimos evitar levantar nuestras miradas para deleitarnos con la maravilla arquitectónica que nos dejó Saha Hadid, el One Thousand Museum(5), una obra maestra que ya esta llegando a su tope. Es increíble lo rápido que se terminan las construcciones en esta ciudad. Hace menos de un año Oscar me lo había señalado y aún no sobrepasaban los niveles del estacionamiento. Hoy, ya se aprecia la altura de sus 62 pisos. Lo mismo sucede con el Paramount Miami Worldcenter (6) que se encuentra hacia el oeste, en dirección a la NE 1st Ave, y que avanza velozmente. Muy pronto, ambos rascacielos cambiarán por completo el vecindario de Bayside.

Oscar también es Realtor® como yo, pero además es un empresario que compra y alquila sus propias propiedades. Siempre me cuenta sus experiencias pero esta vez yo estaba ansiosa por contarle que había conocido a Moishe Mana,  el visionista que convirtió un área impenetrable de Miami en lo que es Wynwood hoy: una cuna de artistas y una atraccion para locales y turistas. Casi llegando al final del bulevard, le pedí a Oscar que doblemos en la Flagler St (7), la calle de glamour de Miami en los años 20 donde Mana planea continuar el dearrollo y donde la ya ha comprado gran parte de las propiedades. Por Flagler, nos detuvimos frente al histórico teatro Olimpia (construido en 1926) y luego continuamos hasta el Miami History Museum(8) donde se está exhibiendo “Huracán Andrew: 25 años después”, entre otras exposiciones interesantes.

Finalmente nos topamos con el Miami River otra vez y encontramos el sitio que Oscar buscaba. Se llama The Wharf (9) y está ubicado en la 114 SW North River Drive. Es un lugar abierto a orillas del río, que se puede llegar con botes. Contamos tres bares y unos cuantos puestos de comida y bebida abrazados por un ambiente casual y juvenil, similar al Miami Wine and Food Festival. La barra más grande está bajo una carpa gigante, hay una mesa de ping-pong y otros juegos para pasar la tarde. También tienen sillones con vista al agua. Abre de viernes a domingos hasta las 3am, y si bien acaba de abrir en octubre, ya se llena de gente ¡Está muy interesante!

Para regresar, seguimos el paseo norte del río y la ultima parada fue en el terreno donde a principio del año que viene levantarán otro edificio de lujo llamado One River Point  con diseño exclusivo del arquitecto uruguayo Rafael Viñoly. Os invito a que vean el modelo y se maravillen con el puente (Sky Bridge) que se suspenderse en el aire entre ambas torres y la cascada artificial de agua que se desprende de la piscina y cae hasta la entrada -será la más alta construida en Estados Unidos-.  ¡Una verdadera pasada! Ya os contaré más de cada cosa en mis publicaciones futuras.

Sobre mi blog y sobre mí

Sobre mi blog y sobre mí

Mudarse es complicado. Lo sé. Pero también es excitante y potencialmente sea la puerta que te lleve al éxito. Digo “potencialmente” porque emigrar simplemente no es la respuesta inmediata a un problema. En mis últimos doce años, he vivido en seis ciudades, tres países y dos continentes diferentes; y he llegado a la conclusión de la cual debía haber partido en un principio: el conocimiento es poder.

¿Saben cuantas veces escuché esta frase? Miles. Mi profesora de historia me lo dijo la primera vez en la escuela y prácticamente fue el eslogan de cada catedrático que tuve en la universidad. Sin embargo, no la terminé de comprender hasta hace unos meses atrás cuando empecé a dedicarme de lleno al mundo inmobiliario. Y desde entonces, lo he estado aplicando a cada área de mi vida.

La inversión en conocimiento -que mayoritariamente es tiempo, y tiempo equivale a  dinero- es el negocio que paga los mejores intereses. Pregunto, ¿Por qué ganar 1 o 3% si podemos ganar 6, 8 o 10? Los extremadamente conservadores dirán que es por el riesgo que ganar más implica. Y es verdad, yo no incitaría a nadie a mudarse a un país que no conoce o a invertir en algo que no controla. Las personas tendemos a temer lo que no conocemos y nos cerramos a la posibilidad de algo que puede llevarnos al éxito que buscamos. Invertir tiempo en conocer es disminuir ese riesgo y de eso trata mi blog.

Aquí os voy a contar mi experiencia como nueva residente en los Estados Unidos, principalmente en Miami, donde vivo y desarrollo mi profesión. Así como las particularidades de esta maravillosa ciudad que pasan desapercibidas pero que agregan un valor impensado a cualquier inversión. No dejaré afuera ningún secreto ni dato importante que cualquier persona con intensiones de vivir o invertir en Miami debiera saber como las nuevas areas en desarrollo, los edificios que empiezan a construirse, el valor de los pisos y el movimiento del mercado en general. Sin ser una experta en contabilidad ni en leyes americanas, recurriré -como todo periodista- a mis fuentes especializadas para aclarar aspectos más técnicos que me fueron y que les serán útiles a la hora de abrir una cuenta bancaria o una sociedad limitada, o al momento de  adquirir una visa de trabajo o inversión, o de pagar los impuestos.

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Sobre mí

Nací en la provincia del Chaco, en Argentina, durante el Gobierno de Raul Alfonsín. Por favor, no hagáis la cuenta. Cuando terminé la escuela secundaria, o dicho más exactamente, el Polimodal, que era el nuevo sistema de enseñanza impuesto por el Ministerio de Educación aquél entonteces, di el primer gran paso hacia Buenos Aires. Quiero mencionar que había elegido la modalidad de Comunicación, Arte y Diseño dentro de las Ciencias Sociales, porque siempre he sentido una gran atracción por las artes, el teatro y la comunicación audiovisual.

Viniendo de donde los porteños llamaban campo -aunque un poco de razón tenían-, desembarcar en la gran ciudad fue tan emocionante como azaroso. Allí me conecté a internet, encontré mi primer trabajo en una empresa bilingüe de atención al cliente, estudie un año de Arquitectura pensando que era lo mío, otro año de Periodismo (el primer intento) que lo trunqué para ingresar a la Universdiad Nacional de las Artes donde continué con la carrera de Comedia Musical. Así como lo leen. El proceso de conocerse a uno mismo es muy interesante.

Mi segundo viaje internacional, luego de visitar Estados Unidos como regalo de mis 15 años como toda latina, fue España.  Me enamoré de Europa y apenas vi la posibilidad de vivir allí no lo dudé un segundo. Estudie Marketing en Sevilla por dos años, fui azafata con base en Málaga un año entero y terminé mi grado en Periodismo (segundo intento) en la Universidad Rey Juan Carlos de la Comunidad de Madrid cuatro años más tarde. Mi vida laboral durante esta segunda etapa fue variando desde secretaria ejecutiva y traductora hasta modelo y presentadora.

Modelar y presentar me llevó a conocer muchos lugares, entre ellos, Miami. Jamás pensé que me quedaría en una ciudad costera y sin montañas, con lo mucho que me gustan las casas perdidas en los bosques serranos. No obstante, aquí estoy y no me arrepiento. Mi oportunidad para mudarme a este país de 326 millones de habitantes (US Census 2017) llegó de la mano de mis prácticas de Periodismo; y la decisión de quedarme fue influenciada por las perspectivas de crecimiento, el apego a la cultura americo-latina y la relativa corta distancia a Argentina. Miami es un centro neurálgico que conecta fácilmente Europa, Latinoamérica y América del Norte.

Mi amor por el mercado de Bienes Raíces empezó con la búsqueda de mi propio condominio. Si bien ya me había mudado en cuatro ocaciones anteriormente, buscar un vecindario para vivir en Miami fue un proceso que disfruté muchísimo, tanto que no he parado de analizar cada área que visito. Seguido a ello, mi pasión creció cuando empecé mis investigaciones para Brickell Magazine -la revista donde hice mi pasantía- sobre las nuevos rascacielos que estaban cambiando el paisaje de Miami.  Mi sed de conocimiento y las ganas de aprender más sobre el tema me llevó a obtener mi licencia de agente inmobiliario  en una semana intensiva en Gold Coast Schools. Así llegué a practicar esta profesión que me fascina y la he complementado muy bien con el Periodismo. Puedo afirmar que he descubierto otra cara de Miami que va más allá de las playas y el clima tropical. Es una ciudad estupenda que no para de sorprenderme.