Felices Fiestas: El Cascanueces del Miami City Ballet

Felices Fiestas: El Cascanueces del Miami City Ballet

El discurso de Anita, mi compañera en Toastmasters, tenía toda la razón el jueves. Llegan las fiestas y en lugar de que sean unas vacaciones tranquilas y relajadas, nos enloquecemos agregando a nuestra agenda diaria -que ya suele estar cargada- los preparativos, las celebraciones y las compras de Navidad. Anita propuso un “less-is-more approach”, que sería algo así como “hagamos menos y disfrutemos más”. Esa es la postura que he tomado. Todas las navidades voy a Argentina a ver a mi familia, pero este año no pude. La renovación de mis papeles migratorios se retrasaron un par de semanas así que me vi obligada a pasar esta noche buena en Miami. Tampoco que sea una gran tortura.  Ahora, viendo el lado positivo, siguiendo el consejo de Anita, voy a tener unas vacaciones menos ajetreadas y veré a mi familia más adelante.

Mi semana de víspera de Navidad fue muy amena a pesar de la noticia de la oficina de inmigración, y espero que continue con esta cadencia hasta que pase el 1 de enero. Hice muchas de las cosas que me gustan, muy despacio y sin estrés. He ido a ver el Cascanueses del Miami City Ballet, un clásico de esta temporada; visité el Museo de Historia de Miami y anoche,  brindé vestida de rojo (código de vestimenta de la fiesta) en el cumpleaños de una amiga en Lean Sushi Bar and Lounch de la playa (Miami Beach). Si mis papeles huberan estado listos, mi semana habría sido una mezcla de compras de último momento, idas y vueltas al veterinario y al Departamento de Agricultura para que Matilda (mi caniche toy) pueda viajar conmigo, llamadas a distintas personas para organizar mi trabajo, mi tésis, la fiesta en si; tendría que haber empacado -que para mí es una pesadilla-, comprado los billetes, coordinado los transportes para llegar a Quitilipi, luego viajar, gestiornar los tiempos de estudio, ver a la fmailia y a migos, estudiar etc. La cuestión es que me he quedado y he estado disfrutando de lo que Miami tiene para ofrecerme en esta temporada, y lo estoy tomando muy lentamente.

El Cascanueces me sorprendió inmenzamente. No pensé, y fue mi error prejusgar, que el Ballet de la Ciudad de Miami tuviera una producción tan rica e imponente. Desde el momento que me senté en la butaca del teatro me quedé boquiabierta. Empezando por la belleza del Ziff Ballet Opera House del fabuloso Addriene Arsht Center, pasando por la Orquesta en vivo (Opus One Orchestra) y terminando por la exquisita puesta en escena y los talentosos bailarines. Al principio no estaba segura de ir porque nadie podía acompañarme. Luego, cuando entré a la aplicación para ver las entradas y había una única butaca libre en el medio de la tercer fila, no lo dudé más. “¡Es para mí!”, grité. Tomé un Uber desde Brickell hasta el centro ubicado en el área conocida como Arts & Entertainments (Artes y Entretenimientos) y en menos de viente minutos estuve en la puerta del teatro. El centro estaba llenísimo. “¿Sigo en Miami?”, pensé. Hasta los niños llevaban traje y corbata y toda la presala olía al Nº5 de Channel. Había una energia especial en el ambiente, propia de las artes y de sus admiradores.

La iluminación y los recursos tecnológicos de la producción del Miami City Ballet han hecho que el Cascanueces de George Balanchine sea interesante incluso para los que no entienden de ballet. La acústica de la sala no deja que te pierdas un instrumento de la orquesta. Los niños contagian su alegría y su dulzura y los bailarines adultos muestran sus destrezas y habilidades sobre el iponente escenario. Mi cuadro favorito fue el pass de deux del ada de azucar con su caballero, pero todos los cuadros de ambos actos fueron bellísimos. En el primer acto brillaron los niños y en el segundo, los adultos. No entiendo porque algunas de mis compañeras de danza creen que la coreografía de Balanchine es aburrida, a mi me encantó. También cada detalle de la escenografía y del vestuario han tenido un gran papel transportando al espectador a un espacio de cuentos con ratones enemigos y duendes de azucar. Cris, mi profesora de ballet, me había adelantado que este año la compañia renovó todo el vestuario y sí que se nota. Isabel y Ruben Toledo han hecho un trabajo increible con los disfraces y la ambientación. Me atrevo a decir que el brillo del vestuario sobrepasa, incluso, el glamour de Broadway. Ha sido un show estupendo.

La compañía ensaya en la escuela donde yo tomo clases de danza clásica los jueves. Bueno, en realdiad, la escuela es la “casa” del ballet que abre sus puertas a la comunidad ofreciendo clases privadas de danza. Yo trato de no perderme niguna clase. Es un entrenamiento completo y a veces es posible cruzarse con los bailarines. Yo los he visto ensayar un par de veces, pero una vez más, jamás me imaginé el súper show que traían bajo las mangas. Lastimamente hoy, domingo, es la última función, pero les recomiendo que pongan El Cascanueces en sus agendas para el año que viene porque no se van a arrepentir. Miami tiene talento.

Aprovecho para desearles una Felices Fiestas. A no estresarse y a disfrutar de los lindos momentos con la  familia y con vuestros seres queridos.

 

Mis $7,115.25 de impuestos a la propiedad

Mis $7,115.25 de impuestos a la propiedad

Éranse una vez 7,115.25 dólares en mi cuenta bancaria. Llegó diciembre y ¡puuuf! desaparecieron como arte de magia. Muchas -y otros pocos- podrían pensar que este invierno (boreal) luciré un fabuloso bolso clásico de Channel cada vez que salgo a menear las caderas por Miami Beach – ¡Ojalá!- pero la verdad es que no me he comprado un bolso. Esos 7 mil dólares han ido a parar a la Oficina del Recaudador de Impuestos de Miami-Dade.  Los impuestos anueales a la pripiedad, conocidos en inglés como Property Tax o Real Estate Tax, son un factor de suma importancia a la hora de comprar un conodominio o una casa en los Estados Unidos. No importa si es una propiedad primaria, que tú o tu familia vaya a habitar; o si es un apartamento que vaya a ser puesto en alquiler. Las tasas a la propiedad son responsabilidades del dueño del inmueble e  incumplir con el pago puede llevarlo a la perdida de dicho techo.

Si tenéis pensado comprar un piso para habitarlo, como lo he hecho yo, una de las primeras consideranciones a tener en cuenta es cuánto pagaremos anualmente por los Property Taxes. 7,115.25 dólares este 2017 me significaron unos 592,93 dólares de ahorro mensuales. Yo había redondeado esa cifra a principio del 2017 en 600 dólares aproximadamente. Digo aproximadamente porque los impuestos a la pripiedad varían, es decir, aumentan, cada año. Si me estáis leyendo desde otro país podéis usar este link para ver el valor de los montos de dinero en vuestra moneda local: www.x-rate.com.

¡Atención! El valor que observamos en los registros públicos de una vivienda (que son los que se utilizan para rellenar las fichas de datos y por ende, se muestran en las páginas de búsquedas de viviendas) siempre eseñará el valor de las tasas del último año, más nunca mostrará el valor del año corriente o siguiente. Las facturas de impuestos son enviadas al último dueño generalmente a finales del año, suelen llegar antes del 14 de noviembre, incluso ese mismo día y cubre la tasación de impuestos del 1 de anero hasta el 31 de diciembre del año correinte. Los dueños que habitan en su propiedad, es decir, cuya propiedad es considerada vivienda primaria peuden aplicar a una exención tributaria para así aportar menos dinero y evitar futuros aumentos impositivos. Escribiré sobre eso en otra entrada.

En el caso de los inversores, los impuestos de bienes raices en Estados Unidos también deben ser considerados a la hora de efectuar una compra, pero raramente son motivo de que no se consuma una transacción. A la hora de hacer cálculos de inversión los Real Estate Taxes suelen representarse con el 2% del valor de la propidad. Francamente, yo encuentro más complicado lidiar con las expensas (conocidas como HOA – Home Owners Association) en el caso de vivir en un edificio o en una comunidad cerrada, que los Property Taxes. ¡A no asustarse!

En mi caso, 593 dólares mensuales de impuestos inmoviliarios equivalen al 20% del valor por el cuál puedo arrendar mi apartamento hoy día, sin embargo, como vivo en un edificio, a esa cantidad hay que sumar  815 dólares en razón de expensas (HOA). Las casas unifamiliares no tienen gastos de asociación y generan un mejor retorno. Nota: algunos HOA incluyen algunos servicios como el agua y otros no. Las viviendas multifamiliares (duplex, triplex y cuádruplex) también son mejores inversiones. No obstante, ya hablaré de buenas y malas inversiones en otra publicación. Mi punto aquí es evitar que los gastos (incluidos los impuestos de bienes raices) no sobrepasen el 50% de los ingresos.

¿Cómo se pagan los impuestos a la propiedad? Los impuestos de bienes raíces pueden ser  pagados a partir del 1 de noviembre de cada año y el plazo se extiende hasta el 31 de marzo del año siguiente sin penalidad. Se empiezan a considerar morosos si no están pagados antes del 1 de abril. El 1 de abril, un interés sobre los impuestos de bienes raíces es añadido en una tarifa del 3% más gastos de publicación y otros recargos adicionales. También hay una buena noticia: la ley del estado provee los siguientes descuentos en la tasa de impuestos: 4% si es pagado en noviembre (con tiempo hasta el 13 de diciembre), 3% si es pagado en diciembre, 2% si es pagado en enero y 1% si es pagado en febrero. Yo me he ahorrado unos $296,47 este año.

¿Qué pagan estos impuestos en Miami? Tenemos los impuestos ad valorem que son determinados por el valor de la propidad personal; y los non-ad valorem que no son determinados por el valor de la propiedad. Los impuestos ad-valorem son recolectados por jurisdicciones tributarias autorizadas por la ley estatal para cobrar impuestos que sufgraguen el costo de servicios públicos como ser las escuelas públicas, los parques y recursos naturales estatales (por ejemplo: la cuenca Okeechobee y el proyecto de desarrollo de los Everglades) y los servicios municipales, entre otros gastos públicos. Los impuestos non-ad valorem son cuotas determinadas por tasas y proporciones que sustentan servicios específicos como la recogida de basura y la iluminación de las calles en algunos districtos.

Espero que este texto les haya sido útil  y que sobre todo, podáis ver la parte positiva de contriubuir con las tasas. Si se ven mejoras en la comunidad donde vivimos, cada centavo vale la pena. En otra publicación les contaré más sobre las responsabildiades y los beneficios de tener una propiedad en los Estados Unidos. Si tenéis preguntas o comentarios podéis publicarlos aquí o mandarme un e-mail a   camilavictoria.zalazar@gmail.com

¡Feliz domingo!

Art Basel: todo el mundo en Miami

Art Basel: todo el mundo en Miami

¡Joder con el Art Basel! He tenido una semana agotadora con tantas exposiciones, eventos y fiestas. Recuerdo cuando hace años le comentaba a una amiga que Miami era una ciudad fríbola, lígera y de poca sustancia, y que no tenía la magia de Europa ni ese no se qué de Buenos Aires. Retiro lo dicho. He visto más obras de arte en una semana que en mís siete años en el viejo continente.

Si están planeando visitar Miami, yo les recomiendo que lo hagan en este período. Entre   Halloween y Navidades. Sobre todo de la mitad de noviembre a la mitad de diciembre. No hace mucho calor y hay una vibra especial por todas partes. En diciembre  Wynwood Walls repinta sus paredes. Moishe Mana celebra su cumpleaños (6 de diciembre). El nuevo Design District, por ejemplo, tiene mini-conciertos todas las semanas. Alan Faena hace más fiestas que de costumbre. Tienen que visitar su Faena Forum, está muy interesante. Los restaurantes y los centros comerciales exhiben pinturas y traen artistas de diversas disciplinas, y, por supuesto, se abren todas las ferias.

Este año han sido alrededor de 23 ferias distribuidas por toda la ciudad: Art Basel in America at Miami Beach, la feria principal a la que se le debe el nombre, con más de 268 galerías internacionales; Art Miami, que es la más longeva (este año presentó su edición número 28) y que junto a sus ferias hermanas, Context y Aqua, reunen a más de 300 galerías. Luego tenemos a las ferias más jovenes: Scope, presentando su decimo séptima edición de cultura pop, con 135 exibisionistas de 25 países diferentes y 60 cidudes; Untiteled, con 157 galerías, Pulse, presentando su primera edición, Nada, Sattelite, Design,No Commision, Fair, Form, Ink, Superfine, Art Africa, Pinta, Fridge, Spectrum, Red Dot, Miami River Art Fair, Prizm, Art Beat, entre otras. Estamos hablando de más de 4,000 artistas ¡una locura!

Está claro que son ferias de arte contemporáneo. No vamos a encontrar obras de Miguel Angel o de Velazquez pero a mí personalmente me fascina incluso más. Cada pieza posee una historia alucinante y desprende una vivencia única y actual. Algunas son pura belleza, otras son manifestaciones o reclamaciones y otras simplemente te hacen pensar.  A parte, es un show internacional que atrae a artistas y espectadores de todo el planeta. He conocido a gente de Rusia, Francia y Brasil en una sola noche. El primer día fue invitada por la talentosa Siri Okas (Estonia) a su muestra en el Miami River Art Fair y el viernes, por nombrar otro día, estuve celebrando con las delegaciones de Saint Petersburg, Moscú y Saint Tropez en Seaspice.

Miami, por sí sola, es una ciudad cosmopolita donde se hablan muchísimos idiomas, empezando por el español y terminando por el ruso. Yo creo que podemos llamarla la Babel de las Américas. Pero aún así, el Art Basel intensifica esas diferencias enmarañando conversaciones en infinitas lenguas. ¡La Torre de Babel, un poroto!

Cada feria es un contexto ideal para establecer relaciones personales y laborales con gente de todos los sectores. Me he cruzado con pintores, directores, modelos, empresarios, médicos, abogados, inversores y un largo etcétera. Los restaurantes estaban llenos de japoneses, indios, escandinavos y sudamericanos. ¡Es increíble, incluso para mí que casi vivo en los aeropuertos! En fin, el poder que tiene el arte no deja de sorprenderme. No solo reúne a multitudes, sino que tiene la facultad de sobrepasar las barreras culturales, lingüísticas y geográficas cubriendo a todos bajo su velo universal. Me cuesta decir adiós pero será hasta el año que viene. Recuerden, del 6 al 9 de diciembre de 2018.

10 sitios del centro de Miami, en bici

10 sitios del centro de Miami, en bici

“Hay un sitio nuevo por el río donde he visto que se paran muchos botes, me gustaría inspeccionarlo en bici, ¿te provoca mañana?”, me escribió Oscar por WhatsApp y le respondí que sí. Me encanta salir en dos ruedas por Miami y Oscar es un buen compañero para hacer bici-turismo, no solo porque le gusta pedalear como a mí, sino porque compartimos el mismo interés de saber qué se está cociendo alrededor.

Nos encontramos cerca de mi casa en la SW 7th St. y nos dirigimos a Brickell Ave por la 5th St. Le ofrecí hacer un recorrido más largo porque el clima -como de costumbre- estaba espectacular: soleado, pero no mucho calor y con una brisa hasta incluso fresca. Cruzamos el puente que conecta Brickell con el Downtown, bordeamos el Epic hotel -donde está Zuma– y paramos a ver el terreno en donde Aston Martin Residencies(1) empezó a construir su mega edificio hace unas pocas semanas. Será un rascacielos fabuloso con forma de vela (la vela de los barcos veleros) y, como era de esperarse, súper lujoso. Obviamente Aston Martin no podía quedarse atrás de la Porsche Design Tower en Sunny Isles, cuyos residentes pueden subir sus automóviles hasta la puerta de sus pisos.

Continuamos bordeando la bahía de Biscayne hasta el Bayfront Park. Pasamos el anfiteatro y deambulamos por el área de la marina donde erguirán el Sky Rise Miami (2), una torre de observación y entretenimiento que se convertirá en el símbolo y epicentro de la ciudad como lo es la Torre Eiffel en París. Alcanzará los 1000 pies de altura (unos 300 metros) y se podrá observar hasta 40 millas de distancia (que son unos 64km). La próxima parada rápida fue el American Airlines Arena(3) donde hace poco fui a ver el show de Enrique Iglesias y Pitbull, un partido de los Heat, y a donde iré a ver a Shakira en enero. La colombiana está en medio de su gira El Dorado y no me la voy a perder.

La cuarta vez que nos detuvimos fue para averiguar sobre los programas disponibles para hacerme miembro del Perez Art Museum Miami y del Frost Science (4). Visitar museos estimula la creatividad y es un contexto bello para relacionarse. Además, con el Art Basel empezando la semana que viene, quiero estar al tanto de todo. Ambos museos comparten la parada del Metromover por si os apetece visitarlos y dejar el carro en casa. Salimos a Biscayne Blvd y antes de retomar la dirección al río, no pudimos evitar levantar nuestras miradas para deleitarnos con la maravilla arquitectónica que nos dejó Saha Hadid, el One Thousand Museum(5), una obra maestra que ya esta llegando a su tope. Es increíble lo rápido que se terminan las construcciones en esta ciudad. Hace menos de un año Oscar me lo había señalado y aún no sobrepasaban los niveles del estacionamiento. Hoy, ya se aprecia la altura de sus 62 pisos. Lo mismo sucede con el Paramount Miami Worldcenter (6) que se encuentra hacia el oeste, en dirección a la NE 1st Ave, y que avanza velozmente. Muy pronto, ambos rascacielos cambiarán por completo el vecindario de Bayside.

Oscar también es Realtor® como yo, pero además es un empresario que compra y alquila sus propias propiedades. Siempre me cuenta sus experiencias pero esta vez yo estaba ansiosa por contarle que había conocido a Moishe Mana,  el visionista que convirtió un área impenetrable de Miami en lo que es Wynwood hoy: una cuna de artistas y una atraccion para locales y turistas. Casi llegando al final del bulevard, le pedí a Oscar que doblemos en la Flagler St (7), la calle de glamour de Miami en los años 20 donde Mana planea continuar el dearrollo y donde la ya ha comprado gran parte de las propiedades. Por Flagler, nos detuvimos frente al histórico teatro Olimpia (construido en 1926) y luego continuamos hasta el Miami History Museum(8) donde se está exhibiendo “Huracán Andrew: 25 años después”, entre otras exposiciones interesantes.

Finalmente nos topamos con el Miami River otra vez y encontramos el sitio que Oscar buscaba. Se llama The Wharf (9) y está ubicado en la 114 SW North River Drive. Es un lugar abierto a orillas del río, que se puede llegar con botes. Contamos tres bares y unos cuantos puestos de comida y bebida abrazados por un ambiente casual y juvenil, similar al Miami Wine and Food Festival. La barra más grande está bajo una carpa gigante, hay una mesa de ping-pong y otros juegos para pasar la tarde. También tienen sillones con vista al agua. Abre de viernes a domingos hasta las 3am, y si bien acaba de abrir en octubre, ya se llena de gente ¡Está muy interesante!

Para regresar, seguimos el paseo norte del río y la ultima parada fue en el terreno donde a principio del año que viene levantarán otro edificio de lujo llamado One River Point  con diseño exclusivo del arquitecto uruguayo Rafael Viñoly. Os invito a que vean el modelo y se maravillen con el puente (Sky Bridge) que se suspenderse en el aire entre ambas torres y la cascada artificial de agua que se desprende de la piscina y cae hasta la entrada -será la más alta construida en Estados Unidos-.  ¡Una verdadera pasada! Ya os contaré más de cada cosa en mis publicaciones futuras.

Sobre mi blog y sobre mí

Sobre mi blog y sobre mí

Mudarse es complicado. Lo sé. Pero también es excitante y potencialmente sea la puerta que te lleve al éxito. Digo “potencialmente” porque emigrar simplemente no es la respuesta inmediata a un problema. En mis últimos doce años, he vivido en seis ciudades, tres países y dos continentes diferentes; y he llegado a la conclusión de la cual debía haber partido en un principio: el conocimiento es poder.

¿Saben cuantas veces escuché esta frase? Miles. Mi profesora de historia me lo dijo la primera vez en la escuela y prácticamente fue el eslogan de cada catedrático que tuve en la universidad. Sin embargo, no la terminé de comprender hasta hace unos meses atrás cuando empecé a dedicarme de lleno al mundo inmobiliario. Y desde entonces, lo he estado aplicando a cada área de mi vida.

La inversión en conocimiento -que mayoritariamente es tiempo, y tiempo equivale a  dinero- es el negocio que paga los mejores intereses. Pregunto, ¿Por qué ganar 1 o 3% si podemos ganar 6, 8 o 10? Los extremadamente conservadores dirán que es por el riesgo que ganar más implica. Y es verdad, yo no incitaría a nadie a mudarse a un país que no conoce o a invertir en algo que no controla. Las personas tendemos a temer lo que no conocemos y nos cerramos a la posibilidad de algo que puede llevarnos al éxito que buscamos. Invertir tiempo en conocer es disminuir ese riesgo y de eso trata mi blog.

Aquí os voy a contar mi experiencia como nueva residente en los Estados Unidos, principalmente en Miami, donde vivo y desarrollo mi profesión. Así como las particularidades de esta maravillosa ciudad que pasan desapercibidas pero que agregan un valor impensado a cualquier inversión. No dejaré afuera ningún secreto ni dato importante que cualquier persona con intensiones de vivir o invertir en Miami debiera saber como las nuevas areas en desarrollo, los edificios que empiezan a construirse, el valor de los pisos y el movimiento del mercado en general. Sin ser una experta en contabilidad ni en leyes americanas, recurriré -como todo periodista- a mis fuentes especializadas para aclarar aspectos más técnicos que me fueron y que les serán útiles a la hora de abrir una cuenta bancaria o una sociedad limitada, o al momento de  adquirir una visa de trabajo o inversión, o de pagar los impuestos.

Podéis subscribiros a mi canal para recibir mis nuevas publicaciones en vuestro correo.

Sobre mí

Nací en la provincia del Chaco, en Argentina, durante el Gobierno de Raul Alfonsín. Por favor, no hagáis la cuenta. Cuando terminé la escuela secundaria, o dicho más exactamente, el Polimodal, que era el nuevo sistema de enseñanza impuesto por el Ministerio de Educación aquél entonteces, di el primer gran paso hacia Buenos Aires. Quiero mencionar que había elegido la modalidad de Comunicación, Arte y Diseño dentro de las Ciencias Sociales, porque siempre he sentido una gran atracción por las artes, el teatro y la comunicación audiovisual.

Viniendo de donde los porteños llamaban campo -aunque un poco de razón tenían-, desembarcar en la gran ciudad fue tan emocionante como azaroso. Allí me conecté a internet, encontré mi primer trabajo en una empresa bilingüe de atención al cliente, estudie un año de Arquitectura pensando que era lo mío, otro año de Periodismo (el primer intento) que lo trunqué para ingresar a la Universdiad Nacional de las Artes donde continué con la carrera de Comedia Musical. Así como lo leen. El proceso de conocerse a uno mismo es muy interesante.

Mi segundo viaje internacional, luego de visitar Estados Unidos como regalo de mis 15 años como toda latina, fue España.  Me enamoré de Europa y apenas vi la posibilidad de vivir allí no lo dudé un segundo. Estudie Marketing en Sevilla por dos años, fui azafata con base en Málaga un año entero y terminé mi grado en Periodismo (segundo intento) en la Universidad Rey Juan Carlos de la Comunidad de Madrid cuatro años más tarde. Mi vida laboral durante esta segunda etapa fue variando desde secretaria ejecutiva y traductora hasta modelo y presentadora.

Modelar y presentar me llevó a conocer muchos lugares, entre ellos, Miami. Jamás pensé que me quedaría en una ciudad costera y sin montañas, con lo mucho que me gustan las casas perdidas en los bosques serranos. No obstante, aquí estoy y no me arrepiento. Mi oportunidad para mudarme a este país de 326 millones de habitantes (US Census 2017) llegó de la mano de mis prácticas de Periodismo; y la decisión de quedarme fue influenciada por las perspectivas de crecimiento, el apego a la cultura americo-latina y la relativa corta distancia a Argentina. Miami es un centro neurálgico que conecta fácilmente Europa, Latinoamérica y América del Norte.

Mi amor por el mercado de Bienes Raíces empezó con la búsqueda de mi propio condominio. Si bien ya me había mudado en cuatro ocaciones anteriormente, buscar un vecindario para vivir en Miami fue un proceso que disfruté muchísimo, tanto que no he parado de analizar cada área que visito. Seguido a ello, mi pasión creció cuando empecé mis investigaciones para Brickell Magazine -la revista donde hice mi pasantía- sobre las nuevos rascacielos que estaban cambiando el paisaje de Miami.  Mi sed de conocimiento y las ganas de aprender más sobre el tema me llevó a obtener mi licencia de agente inmobiliario  en una semana intensiva en Gold Coast Schools. Así llegué a practicar esta profesión que me fascina y la he complementado muy bien con el Periodismo. Puedo afirmar que he descubierto otra cara de Miami que va más allá de las playas y el clima tropical. Es una ciudad estupenda que no para de sorprenderme.